"El espíritu de El Bierzo". Versos de un autor argentino inspirados en la región

Durante el transcurso de 2025, la Asociación Caballeros Bergidum Templi convocó al concurso literario denominado El último templario del bierzo, El Señor de Bembibre, con el objeto manifiesto de "promover el gusto por la escritura".
La temática requerida fue amplia y abarcó desde Los Templarios hasta los personajes de la obra citada en la propuesta, incluyendo asimismo su época o los paisajes de El Bierzo. Las poesías debían tener entre 25 y 150 versos y, aunque no se ajustare en su totalidad a la medida de los versos ni al tipo de rima, asimilarse a la estética del Romancero Medieval.
Autor de letras de canciones, poeta, ensayista y periodista, el argentino Jorge Padula Perkins gusta de "asomarse" a la historia y las tradiciones de distintos pueblos españoles a través de la literatura.
Así lo hizo con poemas tales como "Barbarin de los mecenas", "Orgullosa rama" (a Sarnago) y "Espíritu y terreno" (a Magaña), entre otras creaciones.
En esta ocasión escribió "El espíritu de El Bierzo", que si bien no obtuvo premio alguno en el concurso, ha complacido a su autor, quien lo ha difundido en distintas plataformas literarias y redes sociales.
Con respeto y humildad, afirma, desea también compartirlo con la gente de El Bierzo y de Castilla y León toda, a través de los medios de comunicación regionales. Aquí el poema:
El espíritu de El Bierzo.
Allá en Castilla y León
orgulloso luce El Bierzo,
al noroeste de España
y denota en sus entrañas
naturaleza e historia;
un hálito medieval
entre cerros y laderas,
río, arroyos y viñedos,
donde otrora los templarios
aseguraran su asiento;
donde presente y pasado
se unen en el momento
y revelan sus secretos.
En donde revive el tiempo
en construcciones remotas,
en las montañas y el viento.
Dignos hijos de León
se amalgaman tierra y pueblo;
bercianos de tradición
se ofrendan allí en El Bierzo,
enclave firme y sutil
del alma del medioevo,
en donde Gil y Carrasco
diera vida, voz y eco
a aquel señor de Bembibre
de un romance novelesco,
pintura franca de otrora
que espeja el alma de un pueblo
singular, fuerte y sensible.
Robusta piedra montada,
ora castillo, ora templo...
entre hayedos y montañas,
entre peras y manzanas,
entre el hoy y los recuerdos,
entre pasado y presente,
entre botillo y pimientos,
entre simpleza y orgullo,
entre la tierra y la gente;
amalgamados, unidos,
un alma sola y un cuerpo,
allá en Castilla y León,
el espíritu de El Bierzo.















