Los rayos latentes, un riesgo silencioso detrás de los incendios: un árbol puede arder durante días antes de provocar un fuego

Los incendios forestales que afectan estos días a distintos puntos del Bierzo vuelven a poner el foco en un fenómeno poco conocido, pero especialmente peligroso durante el verano: los rayos latentes. Se trata de descargas eléctricas que pueden dejar un árbol ardiendo por su interior durante varios días sin que existan señales visibles desde el exterior, hasta que finalmente se produce un incendio forestal.
Desde el operativo de prevención y extinción de incendios de Castilla y León (INFOCAL) explican que, tras el impacto de un rayo, el fuego puede mantenerse en combustión dentro del tronco entre uno y cuatro días. Durante ese tiempo, el árbol puede aparentar estar completamente intacto, mientras el interior continúa ardiendo lentamente.
El peligro aparece cuando el árbol termina por romperse o caer al suelo, momento en el que las brasas entran en contacto con la vegetación seca del entorno y pueden originar un incendio forestal, incluso varios días después de la tormenta que provocó el impacto.
Este fenómeno cobra especial relevancia en un verano marcado por varios incendios en la comarca berciana y por la sucesión de tormentas eléctricas con abundante aparato eléctrico pero escasas precipitaciones, una combinación que incrementa el riesgo de igniciones naturales.
Los especialistas recuerdan que, tras episodios tormentosos, los equipos de vigilancia intensifican las labores de inspección en las zonas donde se han registrado descargas eléctricas para localizar posibles puntos calientes antes de que evolucionen a incendios de mayor magnitud.
Ante esta situación, las autoridades recomiendan extremar la precaución y alertar de inmediato al 112 si se observa humo saliendo del tronco de un árbol, un ejemplar parcialmente carbonizado o cualquier indicio de combustión en el monte, aunque no existan llamas visibles. La detección temprana de estos rayos latentes puede resultar decisiva para evitar que un foco oculto termine convirtiéndose, días después, en un incendio forestal de grandes dimensiones.
En plena campaña de alto riesgo, conocer este tipo de fenómenos resulta fundamental para comprender que no todos los incendios se inician de forma inmediata tras una tormenta y que algunos pueden permanecer ocultos durante varios días antes de manifestarse.






















