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Acuerdo UE–Mercosur: Un tratado diseñado al servicio de las grandes multinacionales que expulsa al pequeño y mediano productor

Por PCE-Bierzo

El Partido Comunista de España de El Bierzo (PCE de El Bierzo) expresa su rechazo frontal al acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur, un tratado diseñado al servicio de las grandes multinacionales agroalimentarias y de la distribución que amenaza gravemente la viabilidad económica, social y ambiental del sector primario berciano.

Denunciamos que el acuerdo permite la entrada masiva de productos agroalimentarios que no cumplen los estándares sanitarios, medioambientales y laborales exigidos a los productores europeos, generando una competencia desleal que golpea directamente a agricultores y ganaderos de la comarca. Una situación que se suma a décadas de abandono institucional, pérdida de rentabilidad, falta de relevo generacional y despoblación rural.

El acuerdo UE–Mercosur es un nuevo episodio de una política comercial neoliberal que sacrifica al campo para beneficiar a las grandes empresas. Se nos exige producir con normas cada vez más estrictas mientras se importan alimentos producidos sin garantías, poniendo en riesgo el empleo, la salud pública y el territorio.

Coincidimos con las nueve organizaciones representativas del sector primario berciano —Asociación Berciana de Agricultores, ASAJA, UGAL-UPA, UCALE-COAG, UCCL, Asociación Leonesa de Apicultores, D.O. Bierzo, Comercial Fruticultores del Bierzo S. Coop. y Central Hortofrutícola del Bierzo S. Coop.— en que este tratado profundiza en un modelo agroindustrial que expulsa al pequeño y mediano productor, debilita la soberanía alimentaria y convierte al campo en moneda de cambio en negociaciones internacionales. No es un problema entre agricultores del norte y del sur, es un conflicto entre la agricultura social y profesional y las multinacionales que controlan las cadenas globales de producción y distribución.

Además, el acuerdo refuerza un modelo extractivista y neocolonial que expolia los recursos naturales de los países sudamericanos, fomenta la deforestación, incrementa el uso de pesticidas prohibidos en la UE y agrava el cambio climático, mientras en Europa se destruye tejido productivo y se encarecen los alimentos.

Respaldamos la decisión del Grupo de la Izquierda en el Parlamento Europeo de recurrir el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y denuncian los intentos de esquivar el control democrático de los parlamentos nacionales mediante una aplicación provisional del tratado.

Frente a este modelo, defendemos una alternativa basada en la soberanía alimentaria, la planificación pública del sector agrario, el apoyo decidido a la producción local y de cercanía, la cooperativización, la reindustrialización agroalimentaria en la comarca y la creación de empresas de transformación que permitan dejar atrás la venta a granel y fijar empleo y población en el medio rural.

Defender el campo berciano no es una utopía, es una cuestión de voluntad política. Apostar por la agricultura social, por la industria agroalimentaria de proximidad y por el trabajo digno es la única vía para garantizar futuro, territorio y alimentación saludable frente a los intereses especulativos.

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