La SD Ponferradina rozó una victoria de enorme valor… pero el fútbol volvió a enseñarle su cara más cruel. En El Toralín, el conjunto berciano empató 1-1 ante el CD Tenerife en un partido que tuvo bajo control durante casi todo el tiempo y que se le escapó en los últimos instantes.
El equipo local salió con decisión, consciente de lo que había en juego ante uno de los grandes aspirantes del grupo. Pronto encontró premio: en el minuto 25, Undabarrena adelantó a la Ponferradina, culminando un inicio valiente en el que ya había avisado con varias llegadas claras.


El gol reforzó el plan de los bercianos. Ordenados atrás y con criterio en campo rival, lograron incomodar a un Tenerife que, pese a su condición de líder y mejor visitante, no encontraba espacios ni ritmo. El descanso llegó con ese 1-0 que hacía justicia a lo visto sobre el césped.
Tras la reanudación, el partido cambió de guion. El Tenerife, obligado por el marcador, dio un paso adelante y comenzó a acumular posesión y acercamientos. La Ponferradina, por su parte, se replegó con disciplina, defendiendo la ventaja con intensidad y buscando sentenciar al contragolpe.
Durante muchos minutos, el plan funcionó. El conjunto berciano resistía, sostenido por su orden táctico y el esfuerzo colectivo, mientras el reloj jugaba a su favor. La sensación era clara: la victoria estaba cerca.
Pero cuando el triunfo parecía asegurado, llegó el jarro de agua fría. En la recta final, el Tenerife encontró el empate en una jugada desafortunada, luego de que un disparo desde fuera del área se desviara al fondo de la red tras tocar en un jugador local.
El 1-1 deja un sabor amargo en la Ponferradina, que había hecho méritos suficientes para sumar los tres puntos. De tener el partido controlado durante más de una hora, pasó a ver cómo se le escapaba en el último suspiro.
El empate sabe a poco para una Ponferradina que compitió de tú a tú contra el equipo más fuerte del campeonato.
Rueda de prensa de Mehdi Nafti





















