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Vecinos del barrio de los Judíos denuncian una presunta campaña de envenenamiento de gatos y critican la falta de respuesta institucional

Cartel informativo sobre envenenamiento de gatos en el barrio de los Judíos

Los vecinos y vecinas del barrio de los Judíos de Ponferrada llevan meses denunciando la aparición de varios gatos muertos en circunstancias que consideran alarmantes. Los animales formaban parte habitual de la vida del barrio, donde habían crecido tras nacer en camadas procedentes de un solar cercano y eran conocidos por numerosos residentes, que incluso les habían puesto nombre. Entre ellos se encontraban Yoyo, un gato atigrado, y su hermana Chispita.

Cartel sobre envenenamiento de gatos en el barrio de los Judíos

La preocupación comenzó durante la madrugada del 6 al 7 de enero, cuando una vecina encontró a Yoyo muerto en la vía pública. En los días posteriores, varios residentes observaron comportamientos extraños en otros gatos de la zona, como tambaleos, babeos y desapariciones repentinas.

Poco después, los vecinos localizaron una tarrina de comida húmeda mezclada con unas extrañas bolas negras en uno de los puntos habituales donde se alimentaba a los animales. Ante la sospecha de que pudiera tratarse de un caso de envenenamiento, intentaron contactar el 8 de enero con la Concejalía responsable de Protección Animal del Ayuntamiento de Ponferrada para alertar de la situación.

Sin embargo, según relatan, no obtuvieron una respuesta efectiva. «Fuimos derivadas de unos a otros sin encontrar una solución», explican, asegurando que se sintieron desprotegidas ante la gravedad de los hechos.

Ante esta situación, decidieron actuar por su cuenta y recaudar fondos para costear una necropsia del animal fallecido y un análisis toxicológico de la comida encontrada. Ambas pruebas supusieron un desembolso superior a los 600 euros.

Según afirman las vecinas, los resultados detectaron la presencia de veneno en la comida analizada, concretamente una combinación de tres sustancias tóxicas. Añaden que una de ellas podría resultar mortal para animales de pequeño tamaño incluso por contacto, lo que incrementó su preocupación por la posible presencia de estos productos en espacios públicos.

Mientras recopilaban pruebas y documentación, los residentes colocaron carteles informativos en varias calles del barrio para alertar de la situación y recomendar precaución a propietarios de mascotas. Sin embargo, denuncian que dichos avisos desaparecían sistemáticamente a los pocos días de ser colocados.

La reiterada retirada de los carteles llevó a varias mujeres del barrio a organizar turnos de vigilancia nocturna durante semanas, especialmente entre enero y febrero.

Uno de los episodios más impactantes se produjo el 17 de febrero. Durante una de esas vigilancias, los vecinos localizaron un gato agonizando en un solar cercano. Tras acceder al recinto con ayuda de una escalera, consiguieron rescatar al animal y trasladarlo a un centro veterinario, aunque finalmente falleció. En este caso no se realizó necropsia debido al elevado coste económico, si bien los residentes aseguran que los síntomas observados eran muy similares a los detectados en anteriores casos.

Con toda la información recopilada, los vecinos presentaron el 23 de febrero una denuncia ante la Fiscalía, acompañada de informes veterinarios, análisis toxicológicos y diversa documentación relacionada con los hechos. Recientemente, la denuncia ha sido admitida a trámite.

Además, una de las vecinas implicadas ha mostrado su malestar por la gestión realizada por las administraciones. «Nos gustaría que el bienestar animal, que según declara el concejal es una prioridad en la agenda del Ayuntamiento, se lleve realmente a la práctica y se materialice con hechos», señala.

La residente asegura que el Ayuntamiento todavía no ha respondido a una denuncia presentada el 12 de enero por los vecinos del barrio. «Tanto las autoridades competentes como el principal responsable de velar por la salubridad de las calles y el bienestar animal, que es el Ayuntamiento, han demostrado realizar una labor ineficaz, unida a una total desidia y falta de interés por unos hechos de especial gravedad», afirma.

La vecina subraya que la preocupación de los residentes va más allá de la muerte de los animales, debido al riesgo que supondría la presencia de venenos en espacios públicos. «Estamos hablando de un presunto delito de maltrato animal con resultado de muerte y de las consecuencias generadas en el entorno», añade.

Mientras la investigación sigue su curso, los vecinos aseguran que su único objetivo ha sido proteger a los animales y evitar que una situación similar vuelva a repetirse. «Lo que deseamos como comunidad es que se depuren responsabilidades y que esto jamás vuelva a suceder», concluye la portavoz vecinal.

Cartel de alerta sobre envenenamiento de gatos en el barrio de los Judíos

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