Uno de los instantes más destacados tiene lugar en la Plaza del Ayuntamiento, donde se celebra el tradicional Desenclavo. En este acto, el Cristo es descolgado de la Cruz por los hermanos de la cofradía y depositado en la urna, tras lo cual la procesión reanuda su recorrido por la parte alta de la ciudad.

La tradición de esta hermandad se remonta siglos atrás y está vinculada a la Basílica de la Encina, donde se custodia una de sus imágenes más emblemáticas. Según la historia, en su interior se halló siglos después un pergamino oculto por su autor, Juan de Aguilar, quien habría costeado la imagen en el siglo XVII. En dicho mensaje pedía a las generaciones futuras una oración por él y su familia, un deseo que, según la tradición, la hermandad continúa cumpliendo en la actualidad.

La talla, fechada en 1634 y atribuida al escultor Gaspar González, constituye una de las piezas más valiosas del patrimonio religioso local, reforzando el carácter histórico y devocional de esta procesión.

Con siglos de historia a sus espaldas, la Hermandad de Jesús Nazareno mantiene viva una de las manifestaciones más intensas y representativas de la Semana Santa ponferradina, combinando tradición, arte y fervor popular.
























