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Ojalá decidiera yo

Javi Rey. Foto: SDP
Foto: RFEF
J. Tarmínez

Hablar de fútbol es fácil. Ahora bien, hacerlo con propiedad... ahí ya la cosa cambia. Sencillamente porque aunque en un estadio cada uno somos un entrenador, el título lo tiene el que se sienta en el banquillo. Este deporte, como otras disciplinas, también se estudia. Se mama practicando y viendo partidos, pero también requiere hincar los codos para, primero aprender conceptos sobre táctica y estrategia, y después todo ese conocimiento llevarlo a la práctica.

Por eso los hay que terminan 0-0 y son grandes encuentros, aunque la pelota no haya traspasado la línea de gol, y haylos también que finalizan con 4-0 y son del montón, aunque a buen seguro la abultada goleada llevará a muchos aficionados a hablar de partidazo, mientras el raquítico empate sin tantos hará que suelten frases como "no han jugado nada" o "este entrenador no vale".

Dicho ésto, podemos decir que Javi Rey es a día de hoy un lujo, no sólo para la Ponferradina, sino para cualquier equipo de la categoría. Decía este sábado, en su última rueda de prensa de la temporada -ojalá sea de la temporada-, que la Deportiva "volverá más pronto que tarde al fútbol profesional". Y desde aquí intuimos que también, más pronto que tarde, él acabará sentándose en un banquillo de superior categoría a la que actualmente se encuentra.

Ojalá pudiera ser tras liderar con éxito el proyecto blanquiazul del próximo campeonato liguero 2025/26. Y si no fuese así, el fútbol profesional le espera.

La comparecencia pospartido del técnico tras el duro varapalo ante el Andorra pareció, por momentos, sonar a despedida. Con su contrato terminado, es el club el que primero debe mover ficha respecto a su continuidad en el banquillo.

La Ponferradina llegó al último partido de liga con opciones de ascender directamente, al igual que lo ha hecho al último del playoff de ascenso, y además con opciones inicialmente más claras, ya que dependía de sí misma y no de resultados de terceros, como en el primer caso.

Bien es cierto que el equipo tuvo altibajos a lo largo de la liga regular, pero no menos lo es que este sábado, 21 de junio, se plantó en El Toralín, ante un duro rival, con serias posibilidades de regresar a Segunda División.

¿Cuáles serían los argumentos para la no continuidad de Javi Rey? ¿Que no se logró el ascenso directo? Si nos remontamos al inicio de la temporada, el objetivo era clasificarse para el playoff, quedando clasificado lo mejor posible, como así ha sido -segunda, empatada a puntos con el primero-. ¿Que no se ha logrado ascender en el playoff? Se ha pasado la primera eliminatoria, y en la segunda se consigue un buen resultado en la ida, aunque se pincha en la vuelta. ¿Razón suficiente para que haya relevo en el banquillo?

Por otro lado, si la evolución profesional de Javi Rey está en línea ascendente, la calidad humana que atesora está consolidada. "Ya, pero con ser buena persona no basta", dirán algunos. Ya, pero es que éste, además de buena persona, sabe de fútbol y conectar psicológica y emocionalmente con el vestuario.

Un cambio de jugadores durante un partido no debería de juzgarse en función del resultado final del mismo, sino teniendo en cuenta si el entrenador ha interpretado correctamente la deriva que ha tomado el encuentro en un momento determinado, tratando de subsanar errores o de introducir mejoras en el sistema táctico. Se pueden hacer buenos cambios y acabar perdiendo, y lo contrario; errar en las sustituciones y salir victorioso en cuanto al marcador final.

En los banquillos puede haber, y de hecho hay, grandes profesionales, pero no tan fácil es toparse con personas que reúnen no sólo esa condición, sino la humana, encajando como un todo.

Ganar por goleada y además jugar bien lo hacía la Ponferradina de Eduardo, Paquito, Eulate, Nistal, Odónel, Santi, Santamarina y compañía. Eran otros tiempos, donde la profesionalización total del fútbol sólo se daba en Primera y Segunda División. La 2ª B -Primera Federación-, que hace décadas era catalogada como semiprofesional, es hoy en día una categoría profesional en varios aspectos, lo que ha permitido que aquello de "no hay rival pequeño" sea una absoluta realidad. Y esto viene a cuento de que el aficionado medio a veces no tiene en cuenta ni el nivel de la categoría ni que enfrente hay un rival que también juega, entendiendo el fútbol como cuestión de goles, pases bonitos y supremacía de los suyos sobre el césped.

Al igual que con todo en la vida, sólo el conocimiento nos saca de la ignoracia y nos ayuda a evaluar y valorar las cosas en su justa medida. Lo dicho. Siga o no Javi Rey en la Ponferradina, esta clase de caballeros del fútbol y de la vida son un lujo para cualquier banquillo y entidad. Como lo ha sido esa comunión sincera en el vestuario entre técnico y jugadores, en sincronía con la afición.

Como afirmara otro caballero del fútbol y de la vida, el capitán blanquiazul, Borja Valle, en rueda de prensa tras la final del playoff, preguntado por si Javi Rey debería seguir liderando el proyecto: "Ojalá decidiera yo".

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