De tocar el cielo al ridículo: la Cultural se desploma un año después del ascenso

Hace justo un año, la Cultural y Deportiva Leonesa celebraba entre bengalas, abrazos y miles de aficionados un ascenso histórico a Segunda División. El Reino de León era una fiesta permanente y el club parecía preparado para asentarse de nuevo en el fútbol profesional. Doce meses después, aquella imagen ya parece una fotografía de otra época. La Cultural vuelve a Primera RFEF tras protagonizar una temporada caótica, sin rumbo y marcada por errores que acabaron costando carísimos.

El gran señalado es José Manzanera. El director deportivo pasó de héroe del ascenso a convertirse en uno de los nombres más cuestionados por la afición culturalista. Mientras clubes como Andorra o Ceuta trabajaban proyectos sólidos y reforzaban sus plantillas con criterio, en León la improvisación se instaló desde el primer día. Los fichajes llegaron tarde, el equipo nunca terminó de construirse y la sensación de descontrol acompañó a la Cultural durante toda la temporada.
La continuidad de Raúl Llona tampoco convencía a todo el mundo. El técnico riojano había conseguido el ascenso, sí, pero el preocupante bajón de la segunda vuelta en Primera RFEF ya había dejado dudas importantes. La Segunda División terminó siendo un escaparate demasiado exigente para un proyecto que nunca supo realmente a qué quería jugar.
Y ahí empezó el desconcierto. La Cultural arrancó apostando por un fútbol ofensivo y valiente con Llona, giró después hacia un modelo ultraconservador con José Ángel “Cuco” Ziganda y acabó entregándose a una tercera idea completamente distinta con Rubén de la Barrera. Tres entrenadores, tres estilos y un vestuario incapaz de encontrar identidad ni estabilidad.

El mercado de fichajes también dejó movimientos que reflejan la mala planificación deportiva. El caso de Nemanja Radoja fue el ejemplo más evidente. El futbolista llegó tarde, debutó prácticamente en marzo y apenas tuvo margen para cambiar nada en un equipo que llevaba meses hundido.
Pero si hubo un escenario donde se escribió el descenso fue el Reino de León. La Cultural firmó unos números desastrosos como local: solo 14 puntos y apenas tres victorias en toda la temporada. Un estadio lleno, una afición entregada y un equipo incapaz de responder. Ni Ziganda ni De la Barrera lograron evitar que el conjunto leonés terminara convertido en el peor local de toda la categoría.
El golpe definitivo llegó ante el Burgos, en una derrota que simplemente confirmó lo que llevaba meses oliéndose. El viaje a Zubieta frente a la Real Sociedad B queda reducido ahora a un trámite triste para un club obligado a reconstruirse casi desde cero.



















