Valle de Laciana: un refugio invernal con naturaleza y gastronomía local

El Valle de Laciana se presenta como un destino invernal único que combina esquí, avistamiento de osos pardos y exploración de vías verdes. Esta región, conocida como la “Siberia leonesa”, comienza a transformarse con la llegada del frío y la nieve, ofreciendo un paisaje que atrapa a los viajeros con su amplitud esteparia y su horizonte despejado.
A medida que nos acercamos al curso del río Sil en su tramo más alto y salvaje, la naturaleza del valle se despliega en todo su esplendor. Entre sus habitantes destaca el oso pardo, que recorre la cornisa cantábrica, junto al urogallo, símbolo de la reserva de la biosfera. En Caboalles de Arriba, un espacio dedicado a este ave ofrece tres salas expositivas y un audiovisual que introduce al visitante a la riqueza natural de la región.
Riqueza natural y gastronómica
El centro del urogallo permite conocer tanto la flora, con grandes bosques mixtos de robles, serbales y abedules, como la fauna, donde el oso pardo y el urogallo cantábrico son protagonistas, ambos en peligro de extinción. Esta biodiversidad es uno de los grandes atractivos del Valle de Laciana.
La gastronomía local también juega un papel fundamental. La Bolera, un referente en la zona, promueve una cocina tradicional que se basa en productos locales. Entre sus especialidades se encuentra la carne, así como platos de cuchara como el caldo de berzas y las alubias en diversas modalidades, además de recetas de caza durante la temporada.









