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Discursos del alcalde de Ponferrada y del presidente del Consejo Comarcal con motivo de la Festividad de la Encina y el Día del Bierzo

Ramón (I) y Morala flanqueando al alcalde de Berlanga del Bierzo, César Álvarez.
Discurso del presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón:

 

Compañeros y compañeras de Mesa, público asistente al acto, buenos días a todos y todas.

Soy el Presidente de una Comarca que no suplica, que no implora, que no ruega. Soy el Presidente de una Comarca que exige consideración para las 119.000 personas que aquí vivimos, que reclama atención a nuestra legítima aspiración de tener unos buenos servicios públicos, unas buenas comunicaciones, un futuro para aquellos de nuestros hijos e hijas que quieran desarrollar su proyecto de vida en nuestra tierra. Estamos abochornados con la escandalosa cifra de inversiones millonarias que cada 8 de septiembre se escucha en este Salón de Plenos. Les puedo decir que si esas cifras son ciertas, poco se nota en el día a día de nuestras gentes. Seguimos teniendo graves problemas en nuestro sistema sanitario, en la educación, en el empleo, en las Comunicaciones ( esa A 76 que sigue encadenando retrasos ). No somos muchos a la hora de votar y eso quizás ayude poco desgraciadamente a la hora de tomar decisiones políticas que resuelvan los desequilibrios territoriales, pero somos 119.000 personas con anhelos, con derechos, con compromiso con nuestra tierra, y que tenemos mecanismos para hacer llegar nuestro desencanto y que no renunciamos a utilizarlos. Sabemos que nosotros hemos de trabajar intensamente, creemos en la importancia de lo pequeño, pero necesitamos ineludiblemente la complicidad de los grandes centros de decisión.

Presido una Administración en la que nos sentimos ninguneados, que estamos sometidos a una vergonzante tutela fruto de la desconfianza que, ya les digo también, es recíproca. Pero no lo vamos a tolerar más. Gestionamos bien, muy bien, aquello que nos dejan gestionar y lo hacemos con una enorme escasez de recursos materiales y personales. Y gestionamos bien porque estamos en el territorio, porque sentimos y apreciamos el paisaje y el paisanaje.

Acabamos de vivir una situación infernal en la que una gran cantidad de incendios han calcinado una parte de los bosques de nuestra Comarca, también viviendas, negocios y, lo que es peor, la vida de un operario que vino desde Soria para ayudarnos, de un héroe, como lo son todos aquellos que han estado implicados en la lucha contra el fuego.

No voy a entrar en discusiones inútiles sobre quién tiene más o menos responsabilidad en lo que ha pasado; es innecesario; a esa pregunta responde claramente la distribución de competencias que establece nuestra Carta Magna. Sólo quiero decir que quien piense que la situación es inevitable por la existencia de pirómanos, que quien ve a los que velan por la supervivencia de nuestra Madre Naturaleza como un peligro para la misma, no está en condiciones de solucionar nada, porque no entiende la raíz del problema y si no lo entiende, mal lo puede solucionar.

Con el presupuesto que se nos adjudica por la entidad autonómica para realizar las funciones que nos otorga el Decreto 55/2005 hemos llevado a cabo importantes tareas de prevención en nuestros bosques. Hemos gestionado bien, contratado a tiempo para llevar a cabo los trabajos, aprovechando las bajas para financiar una nueva Cuadrilla Forestal e incluso nueve contratos menores más para llevar a cabo trabajos en nuestros montes y en la interfaz de nuestros pueblos. Nuestras Brigadas Montel ( dos Brigadas de 9 operarios cada una de ellas ) han prestado el servicio requerido por 26 Ayuntamientos del Bierzo a los que atienden nuestras Brigadas. Nuestra Brigada de Fijos Discontinuos, además de unirse al operativo de extinción de incendios, lleva a cabo también labores de cuidado y prevención en nuestro Bierzo. Pero gestionamos una cantidad concreta, la que otra Administración nos otorga. Y con esa cantidad hacemos un gran trabajo. Si esa cantidad se aumentara haríamos mucho más trabajo, sabiendo que somos eficaces, que somos buenos en la ejecución de esas labores.

Ha sido una petición reiterada que las Brigadas que prestan sus servicios en la Comarca del Bierzo pudieran prestarlos durante más tiempo. Se ha pedido reiteradamente. Y aunque se ha ampliado el período en algunos casos, todavía estamos lejos de lograr lo que pedimos. En 2024 con el presupuesto que se nos otorgó una cuadrilla ha trabajado cinco meses, dos seis meses y dos siete. En 2025 cuatro estarán siete meses y una cinco. Ninguna de ellas debería haber estado menos de nueve meses como se hace en otros lugares de nuestra Comunidad Autónoma. Pero digo más: las cinco Brigadas Forestales deberían trabajar todo el año, las dos Brigadas Montel deberían trabajar nueve meses al año, nuestra Brigada de Fijos Discontinuos, con personal extraordinariamente preparado, debería también trabajar todo el año. La Brigada llamada de Vega de Espinareda, declarada a extinguir por la Junta de Castilla y León ( hoy sólo mantiene un conductor y dos peones ), y que el Consejo ha dedicado principalmente a hacer labores en el paraje de las Médulas, no se ha de extinguir y se ha de volver a su composición inicial. Por otra parte nuestra Brigada de Fijos Discontinuos ha de poder disponer de un vehículo autobomba forestal ligera.

Estamos ante un punto de inflexión y no puede haber la más mínima cicatería por parte de ninguna Administración. Ese aumento del gasto supondrá en realidad un ahorro importante. El coste que genera la extinción de un incendio supone entre 20.000 y 30.000 euros por hectárea. A ello habrá que añadir todos los costes de repoblación de la zona quemada. Con este dato, prácticamente no hay nada más que decir respecto a la idoneidad de aumentar el presupuesto en prevención.

Y todo ello sin olvidar que estamos ante un nuevo escenario, el de los incendios de sexta generación, el de las tormentas de fuego, cuya extinción es muy compleja. El cambio climático y el abandono del medio rural, han generado una nueva realidad difícil que probablemente no va a cambiar a medio plazo, y que ya se advertía por los profesionales desde hace muchos años. Se ha de tener medios y personal pero tan importante como eso es un nuevo modelo de planificación forestal basado en la gestión del paisaje para evitar megaincendios y en la aplicación del conocimiento, de la ciencia para intervenir tanto en su prevención como en su extinción.

Y no lo vamos a pedir, no lo vamos a suplicar, no lo vamos a rogar. Lo vamos a exigir, lo exigimos ya. ¡¡¡Viva el Bierzo¡¡¡


Discurso del alcalde de Ponferrada, Marco Morala:

 

Nos encontramos aquí otro año, otro septiembre, otro día de la Encina, pero este no es un año más. Y no lo es, desgraciadamente, porque el ambiente de alegría que acompaña a las fiestas ha venido precedido por una temporada extraordinariamente compleja por los incendios forestales. Y esa sombra se proyecta en nuestro presente festivo y lo que es más importante para la acción de los poderes públicos, también sobre nuestro futuro cotidiano a corto plazo. Eso está en el ánimo de todos los ponferradinos y no quiero comenzar por ninguna otra cosa. Nunca he sido persona de mirar para otro lado, ni quiero ser un alcalde que habla de lo que preocupa más a los que estamos habitualmente en este Salón de Plenos, que a los que están fuera de la casa consistorial.

Esta casa, que lo es de la soberanía popular porque representamos a todos los ciudadanos, no es ajena a lo que a la ciudadanía le preocupa, le interesa o angustia. No hemos sido ajenos durante los días más duros de los incendios a su incertidumbre, su temor y su preocupación por el presente y el futuro de nuestros pueblos y nuestros montes, como tampoco hemos sido indiferentes a su rabia y su hastío, cuando en mitad de un drama como el que se ha vivido aparecen las desavenencias políticas. Puede ser que la palabra de moda en la política y el periodismo sea “polarización”, pero desde luego no debe serlo en las relaciones sociales de una ciudad acogedora, solidaria e inclusiva como la nuestra.

Querida vicepresidenta, somos un sitio peculiar en el conjunto de Castilla y León porque somos un gran municipio, en historia, en extensión, en importancia para la comunidad y también en un aspecto crucial para nuestra identidad y distintivo para nuestra ciudad que es tener un núcleo urbano muy grande, pero inserto en un medio natural simplemente espectacular y de gran extensión.

Eso nos caracteriza cuando mostramos nuestras peculiaridades al mundo, pero es, a la vez, una gran dificultad cuando vienen momentos de zozobra, como los originados por los incendios, porque hay muchos frentes que atender al mismo tiempo.

Todas las personas de bien de Ponferrada quieren que eso siga siendo así: que equilibremos la zona urbana y la zona rural, que prestemos atención a nuestros pueblos, que los vecinos que siguen en ellos reciban las mejores prestaciones y servicios como si vivieran en el centro de nuestra ciudad, y que, además, puedan seguir levantando la cabeza del asfalto y ver la inmensidad verde de los montes que nos rodean. En algunos de ellos ese verdor se ha cambiado por el negro del destrozo, y la vida ha dado paso a la desolación. Pero yo les digo a todos nuestros visitantes y a los que nos acompañáis hoy en este acto institucional, que tan cierto como es nuestro deseo de recuperarnos, es  firme nuestra perseverancia para acometer las labores necesarias para recuperar nuestro entorno y compartido nuestro compromiso para lograrlo, por encima de los colores políticos, los proyectos de partido y los cálculos electorales.

Ahora bien, de la misma forma que antes necesitábamos la ayuda de todos para apagar los fuegos, necesitamos en el presente y en nuestro futuro inmediato también la ayuda de las organizaciones superiores con mayor capacidad presupuestaria para hacer realidad, cuanto antes, tal recuperación.

Creedme que estas palabras en el día de hoy distan mucho de contener ni el más mínimo reproche selectivo e interesado a nadie. Todos sabemos bien lo que hicieron los bomberos de Ponferrada, las brigadas del Consejo Comarcal, los bomberos de la Diputación, los forestales de la Junta y las Brigadas BRIF del Ministerio. Han hecho eso y más. Como en Ponferrada lo han hecho también la Policía Municipal, Policía Nacional, Guardia Civil, Protección Civil y los servicios municipales que han atendido los desalojos. Expreso mi gratitud a todos ellos, cualquiera que sea la titularidad de su Administración. Estoy seguro de que es una opinión coincidente con la de la inmensa mayoría de los ponferradinos.

Y déjenme decir que, como alcalde, estoy particularmente orgulloso del comportamiento del personal de este Ayuntamiento, que se ha puesto a disposición de los ciudadanos con una abnegación y un esfuerzo mucho más allá de cualquier obligación laboral. Su espíritu de servicio es un ejemplo de cómo tienen que ser los servicios públicos, y también de cómo se responde en Ponferrada ante las adversidades. "Solo una vida vivida al servicio de los demás, merece ser vivida" dijo Albert Einstein, y yo añado que sólo volcarse atendiendo a los demás, justifica el esfuerzo sobrevenido que tenemos que hacer todos ahora por paliar las funestas consecuencias de esos incendios.

Estas palabras ni siquiera son una petición a otras administraciones, cuyos representantes en este acto estoy seguro comparten la sensación de pesar, pero también la sensación de que, en justicia, se nos ayudará doblemente a salir de esta situación. Doblemente porque necesitamos restituir lo que se ha perdido, y hacerlo sin dejar de impulsar los proyectos ordinarios que tienen que mejorar nuestra situación. Ni siquiera lo pido, porque sé que este clamor lo compartimos y porque sé que esta labor es una exigencia que nos autoimponemos todos.

En ocasiones precedentes, y no faltarán otras en años venideros, hemos recordado que tenemos necesidades en Ponferrada y en El Bierzo que superan las de otros lugares. Seguimos mirando, con más envidia que suspicacia, lo que va a otros lugares y no se destina a nuestra tierra, que sigue esperando que la transición ecológica y económica sea verdaderamente justa con las inversiones, empresas y trabajos prometidos.

Pero yo quiero hoy creer que de las peores ocasiones se sale con un mejor espíritu de colaboración institucional.

La ciudadanía no entendería otra cosa.

Se habla mucho de desafección ciudadana y de fatiga democrática. Por mi parte creo que esa es la peor situación, porque es la que alienta los extremismos y da alas a la radicalidad, la que justifica la división y condena cualquier intento de tender puentes para entendernos en beneficio de los ciudadanos.

Yo no estoy dispuesto a que esa forma de entender pésimamente la libertad de opinión, consista en imponernos la de pocos a los que somos una mayoría que cree en la colaboración, en el trabajo conjunto, en crear sinergias y en definir un núcleo de asuntos de Estado y, en nuestro caso, de municipio. Las próximas semanas pondrán a prueba la forma en que respondemos a este reto, que es una necesidad social. Los ciudadanos nos evaluarán después en las urnas, pero antes de eso nos tendremos que enfrentar aquí a la pregunta de qué es lo que los ponferradinos de toda condición, lugar de residencia y credo ideológico desean en común. Hagamos eso en lo que todos confluyen, y tiempo habrá de enfrentamientos. Soy muy consciente de cuáles son los tiempos y las estrategias a medida que avanza el mandato hacia las siguientes elecciones, pero eso no puede ser lo más importante, porque interesa menos que otras necesidades, como fomentar el empleo, animar la actividad económica, hacer de Ponferrada un municipio cada vez más inclusivo y solidario, y crear las condiciones para que nuestros jóvenes no sientan la necesidad de buscar fuera su proyecto de vida.

En realidad, lo que estoy diciendo no dista mucho de lo que en otras ocasiones hemos dicho todos aquí, pero quiero hacerlo convocando al consenso más amplio posible, o al menos, a no romper vías de entendimiento desde la soberbia atalaya de creernos en posesión de la verdad. Porque fuera de ese núcleo de proyectos en que todos los ciudadanos coinciden, que se encuentra el desarrollo futuro de Ponferrada, sigue habiendo mucho espacio para la confrontación política, para la legítima diferencia de ideas de cómo debe ser nuestra ciudad. Pero si hay alguien que cree que “pudiendo arreglar las cosas a insultos y gritos, ¿para qué intentar dialogar?”, no ha entendido el espíritu de este municipio a lo largo de siglos de abrirse al mundo y crecer como sociedad.

Sociedad inclusiva, que acepta a muchas personas que han decidido trabajar en Ponferrada y que con absoluto respecto a la ley son parte de esa Ponferrada abierta y solidaria que no admite exclusiones gratuitas. Nadie puede arrogarse la posición de repartir carnets de verdaderos ponferradinos, y desde luego en este ayuntamiento trabajamos para evitar exclusiones y fomentar hacernos más ricos desde la diversidad.

Los miembros de la corporación municipal tendremos ocasión de pedirle mañana en el Voto de Villa a la Virgen, muchas cosas que están fuera de nuestro alcance, pero comencemos pidiéndonos a nosotros lo que está en nuestras manos para que cada uno desde su institución haga lo posible y lo imposible por mejorar un futuro para las nuevas generaciones de jóvenes de Ponferrada que creen que si algo se puede hacer en cualquier sitio del mundo, también es posible en nuestra casa, que no se ponen límites, que contagian su optimismo y su esperanza en un futuro mejor. Nuestra responsabilidad es no ponerles en una situación peor o solamente igual que la que nosotros heredamos. En eso consiste el entusiasmo de la política local. Y desde luego aquí hay buenas dosis de ese entusiasmo positivo.

Me gusta recordar ese deseo tan español de Miguel de Unamuno: “procuremos más ser padres de nuestro porvenir, que hijos de nuestro pasado”. En un sitio en el que nos contempla una historia centenaria como en este edificio, en la Basílica de la Encina o en nuestro Castillo, los ponferradinos sabemos muy bien lo que somos, pero también lo que queremos llegar a ser, con la ayuda de las administraciones. Tiempo habrá para en otras ocasiones pedir a los representantes de la Junta de Castilla y León y la Administración General del Estado cooperación en nuestros proyectos de ciudad, los municipales y los de una iniciativa privada, que ha sido siempre distintiva en Ponferrada y que ha sabido aprovechar e impulsar un crecimiento que fija la población y el empleo. Esa Ponferrada universitaria en la que creo, pone, con la Universidad, una extraordinaria palanca para que el talento joven se quede o incluso venga desde otros sitios. Y estamos llamados a ampliar ese esfuerzo entre otras cosas, con la impartición del Grado de Medicina íntegramente en nuestro Campus. Para eso es necesario ser padres y madres de nuestro futuro.

He mencionado el entusiasmo que nunca nos falta en Ponferrada, ni en las más adversas circunstancias. Me acuerdo a menudo de las palabras de Rubén Darío: “No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura”. Hoy miramos hacia lo alto y vemos algunas cumbres ennegrecidas, pero miramos también hacia adelante y atisbamos un futuro en el que estamos convocados a sacar adelante necesidades demasiado tiempo demoradas en Ponferrada de infraestructuras, inversiones y empresas, pero que yo quiero terminar hoy aquí mencionando para que trabajemos con esfuerzo renovado por conseguirlo.

Esta semana me he reunido con los representantes de las pedanías que resultaron más afectadas por el fuego, por los desalojos y por la intranquilidad. Su entereza y sus ganas de sobreponerse deben ser contagiosas para todos nosotros. Hay que aprender del sufrimiento de esos días y estoy seguro de que lo haremos, pero esta gente recia de nuestros pueblos son un ejemplo de lo que podemos hacer todos los ponferradinos. Desde el profundo agradecimiento por su comportamiento ejemplar y con el recuerdo de lo que les honra como seres humanos agradecidos, la gratitud a todos los servidores públicos que les ayudaron en uno de los trances más difíciles de sus vidas. Vienen a mi memoria las palabras de Quevedo: “el agradecimiento es la parte principal de una persona de bien”.

Concluyo, así, manifestando mi profundo orgullo por poder representar a tantas personas de bien en Ponferrada y comprometiendo nuestro esfuerzo por hacer posible su deseo de trabajar por una Ponferrada mejor.

Feliz día de La Encina

Feliz día de El Bierzo

Viva Ponferrada

Viva El Bierzo

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