El plan de fidelización sanitaria de la Junta “prevé” asignar tres nuevos oncólogos al Hospital El Bierzo y uno compartido con el resto de la provincia
Así al menos lo manifestado la directora general de Asistencia Sanitaria de la Junta, Silvia Fernández, tras su encuentro de este lunes con Oncobierzo. La plataforma, que lo califican irónicamente como "La Reunión", muestra su malestar porque “fingen sorpresa frente a lo que siempre supieron” y por tener que "explicarles una vez más por qué tener derechos no debería depender de las personas que nos gobiernan".

La directora general de Asistencia Sanitaria de la Junta, Silvia Fernández, se ha reunido este lunes en el Hospital El Bierzo con representantes de la plataforma Oncobierzo, luego de que la pasada semana el colectivo de pacientes y familiares expusiera en una carta abierta no sólo su agradecimiento por el respaldo ciudadano de la última y multitudinaria manifestación -más de 20.000 personas- en Ponferrada ante el "progresivo deterioro" del sistema sanitario, sino su ácida crítica ante la "frialdad y desconexión de la realidad" mostradas desde las más altas instancias del gobierno autonómico.
Fernández ha defendido que "seguimos manteniendo esa asistencia sanitaria, esa red oncológica ayudada con profesionales de otras provincias, con criterios de elevada calidad", asegurando que "a día de hoy no tenemos lista de espera en atención oncológica".
Tras afirmar que "vamos a seguir trabajando en la mejora de la atención oncológica", ha anunciado respecto al recientemente publicado plan de fidelización que "también promueve la contratación de oncólogos en el área sanitaria de Ponferrada, y de hecho hay una dotación prevista para este plan de cuatro efectivos, tres que estarán asignados directamente al Hospital El Bierzo y un cuarto que estará asignado de manera compartida al Bierzo y al resto de la provincia de León".
Declaraciones de Silvia Fernández, directora general de Asistencia Sanitaria de la Junta:
Tito Gago (Oncobierzo): "Y ahí nos ves, frente a una mesa larga, rodeados de trajes planchados y sonrisas institucionales, repitiendo por enésima vez lo que venimos diciendo desde que teníamos fe en el diálogo"

Por su parte, desde Oncobierzo han mostrado su malestar por lo que irónicamente califican como "La Reunión", y uno de sus miembros y paciente oncológico, Tito Gago, presente en el encuentro, ha hecho público el siguiente texto:
Después de nueve meses, sí, nueve meses, 240 días y un puñado de neuronas quemadas, de protestas, cartas, pancartas, comunicados, reuniones fallidas, gritos ahogados y tuits desesperados, la Junta de Castilla y León ha tomado la iniciativa y ha hablado.
“Queremos escucharos”, dijeron.
¿Ahora? ¿En serio?
Con la solemnidad de quien ha descubierto que la Tierra es redonda, nos convocan a una reunión para que les expliquemos cuales son nuestras reivindicaciones.
—"Queremos escucharos... ¿Qué es eso que estás pidiendo exactamente?"
Ahora resulta que son víctimas de amnesia institucional.
Una especie de Alzheimer selectivo que solo les borra lo incómodo, lo urgente, lo que les obliga a hacer algo más que mandar correos con frases vacías.
Y nosotros, pobres ignorantes, ¿como si hubiésemos pedido unas vacaciones en Marte?
Pero no. Hay que decírselo otra vez.
Como si fueran niños de 4 años, pero sin la ternura.
Como si no tuvieran oídos.
Y ahí nos ves, frente a una mesa larga, rodeados de trajes planchados y sonrisas institucionales, repitiendo por enésima vez lo que venimos diciendo desde que teníamos fe en el diálogo.
Mostramos los carteles.
Citamos artículos.
Entregamos dossiers.
Hicimos hasta un PowerPoint con dibujitos, no fuera porque quizás el problema era de comprensión lectora.
Pero no. No era que no entendieran.
Era que no les convenía entender hasta ahora, cuando el silencio ya no les queda tan elegante.
Así que, con toda la ironía que nos permite no perder la compostura, les agradecemos la “oportunidad de diálogo” y procedemos a explicarles una vez más por qué tener derechos no debería depender de las personas que nos gobiernan.
Cuando terminamos, asienten. Nos dicen que lo van a “evaluar”.
Y nosotros nos contenemos de preguntar si “evaluar” es su palabra favorita para “hacer como que sí, mientras no hacemos nada”.
Eso sí, al acabar, salimos de ahí con una sonrisa. No porque lográramos algo, sino porque confirmamos que no hay nada más cómico que ver cómo fingen sorpresa frente a lo que siempre supieron.















