¿Sigue la ciudadanía no estando preparada para saber la verdad del 11-M? ¿Quiere conocerla?
Minutos de silencio año tras año... minutos también contra el silencio y la desinformación tendidos sobre lo que de verdad ocurrió hace dos décadas en aquella fatídica fecha que cambió el rumbo de la historia de España.

Son innumerables los minutos de silencio que este miércoles se guardan a lo largo de la geografía española con motivo del vigésimo segundo aniversario de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, con 193 fallecidos y 1.856 heridos.
Todavía resuena el eco de una demoledora frase pronunciada durante el juicio que sucedió a la tragedia y cuya sentencia, más que sentenciar, fue incapaz de cerrar una ingente cantidad de interrogantes para los que sólo la "versión oficial" tuvo "respuestas". Esa frase, pronunciada por un juez, venía a decir algo así como que la sociedad española no estaba entonces preparada para conocer la verdad sobre el origen y los motivos de la masacre. Dichas palabras hablan por sí solas, y dependiendo de su intencionalidad, podríamos estar ante el menosprecio al intelecto y al derecho a conocer la verdad por parte de la ciudadanía, o precisamente a alertarla, de forma velada, sobre las monstruosas presiones que el poder puede llegar a ejercer para lograr sus objetivos.
Fernando Múgica Goñi fue de los pocos que en aquellos duros momentos hizo realmente periodismo de investigación -y no de intoxicación- sobre este horrendo crimen. A título póstumo -falleció cuando se encontraba realizando un libro sobre el 11-M-, una texto suyo fue publicado por el diario El Español. Curiosamente, dicho texto iba a servir de prólogo a su obra. A continuación, algunos extractos:
Una de las personas más importantes del Gobierno de Aznar me hizo varias confidencias junto al mar. Fueron muchas horas de conversación durante dos días de verano. Hubo solo un mensaje que repitió en tres ocasiones. "A mí lo que siempre me ha fascinado" -me insistió- "es por qué no has tenido problemas físicos. Sigues empeñado -se refería claro está a la investigación sobre el 11-M- en pasar de la cascarilla. Lo que me asombra es que a tu edad sigas con esa fantasía de que vas a poder llegar más allá de la espuma de lo que pasó. Estás loco. Tú eres perfectamente consciente de que en el momento en que traspases la espuma de la realidad duras exactamente 24h".
La sentencia no ha sido más que la consagración salomónica de la parte de la versión oficial que resulta suficiente, de cara a la galería, para pasar página por parte de las distintas corrientes. Ha dejado al descubierto, sin embargo, suficientes lagunas como para que nadie pueda proclamarse vencedor.
Los políticos de ambos signos lo tenían asumido hace tiempo. Era mejor eso que desvelar que agentes incontrolados de potencias extranjeras hubieran cambiado, sin nadie que se lo impidiera, la historia de España.
Más de dos décadas después, la cuestión ya no es si el pueblo está o no listo para conocer la verdad, sino más bien si la mayor parte de él quiere y/o se preocupa por conocerla. Algo que no sólo debemos a las víctimas y a su memoria, sino a nuestra conciencia, dignidad y moral.
















